La sarcopenia es una enfermedad que va en aumento en Argentina debido al envejecimiento poblacional. Está caracterizada por la imposibilidad de algunos movimientos que a su vez reducen la calidad de vida. Aunque afecta mayormente a adultos mayores, prevenirla desde edades tempranas es imprescindible para mantener la independencia física y de movimiento.

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Según un estudio realizado por investigadores del Hospital Italiano y la Universidad de Buenos Aires, la prevalencia global de sarcopenia en adultos mayores se estimó en el 10% tanto para hombres como para mujeres. La misma investigación define a la sarcopenia como una combinación de baja fuerza y masa muscular con alteración funcional del músculo.

Desde cuándo prevenir la sarcopenia

La investigación toma un dato publicado del último Consenso Europeo de Sarcopenia, según el cual la búsqueda de la enfermedad debe empezar en cuanto el paciente reporte síntomas o signos. Entre estos, pueden señalarse la debilidad, la lentitud al caminar, el desgaste y la pérdida de masa muscular, aunque pueden no ser los únicos indicadores.

Aunque se relaciona con una enfermedad geriátrica y se reconoce una mayor prevalencia de la enfermedad después de los 80 años, hay pocos estudios sobre sarcopenia en la población menor a 60 años. Una publicación realizada en 2020 analizó la prevalencia de sarcopenia en la población mexicana de más de 18 años y se encontró un 15,35% de prevalencia en una población de 293 pacientes, de los cuales el 75% eran mujeres.

Prevención de la sarcopenia desde la alimentación y el ejercicio

Diagnosticar de forma precoz la sarcopenia tiene implicaciones en el aspecto económico, clínico, social y en la calidad de vida de los pacientes porque se relaciona directamente con la disminución funcional, la discapacidad y el incremento de caídas. También se asocia a un incremento del 50% de los ingresos hospitalarios, fracturas, dificultad para realizar actividades de la vida diaria, pérdida de independencia y discapacidad cognitiva, así como a un aumento del 35% al 58% en los costos de atención médica.

Cómo se manifiesta la sarcopenia, la enfermedad que afecta a los adultos mayores

Entre las formas de prevenir la sarcopenia, el estudio destaca la nutrición y la actividad física como prácticas centrales. “Preservar el equilibrio energético es de vital importancia durante un período de poca o nula actividad física”, indica la investigación.

Comer menos proteínas acelera la pérdida muscular. Por ello se señala que la ingesta habitual debe ser de 0,8 a 1,2 gramos de proteína por cada kilo de peso corporal. La terapia nutricional incluye la vitamina D, importante para el desarrollo y la preservación de los huesos y los músculos.

Por otra parte, el ejercicio favorece el rendimiento físico. Deben incluirse ejercicios de resistencia para lograr resultados en la fuerza y la masa muscular. Puede servir la combinación con ejercicios aeróbicos para incrementar la resistencia cardiovascular y eliminar grasa.